La Regla del Sunny 16
Compraste una cámara analógica, le pones un rollo, te asomas por el visor y aparece la pregunta inevitable: “¿Y esta cosa cómo sabe si la foto va a salir bien expuesta o no?” Pues efectivamente…tal vez no lo sabe. Muchas cámaras antiguas no tienen exposímetro. Otras sí lo tienen pero dejó de funcionar hace décadas, y algunas utilizan baterías que hoy resultan muy difíciles de conseguir. Pero tranquilo, eso no significa que tengas que guardar la cámara en un cajón. Mucho antes de que existieran las pantallas, los histogramas y las apps para medir la luz, los fotógrafos ya tenían una herramienta bastante efectiva y que sigue vigente hasta hoy en día: la regla del Sunny 16.
Y es mucho más sencilla de lo que parece. La regla dice que, en un día soleado y con luz directa, puedes comenzar colocando tu cámara en diafragma f/16 y utilizar una velocidad de obturación lo más cercana posible al número ISO de tu película. Por ejemplo: Si estás usando ISO 100, dispara aproximadamente a 1/125, manteniendo tu diafragma en f/16. Si estás usando un ISO 200, elige 1/250 como velocidad de obturación. ¿Y a apoco eso es todo? Como punto de partida, podríamos decir que sí. No necesitas sacar una calculadora ni hacer operaciones dignas de un estudio de la NASA. La cosa cambia cuando en lugar de un día soleado, el cielo se nubla o la luz ambiente disminuye. Aquí es donde la regla del Sunny 16 empieza a ponerse realmente útil. Si la luz cambia, deberás mantener la misma velocidad y abrir el diafragma conforme disminuya la cantidad de luz.
Toma como referencia el siguiente ejemplo:
Sol directo: f/16
Sol con algunas nubes: f/11
Nublado: f/8
Sombra o cielo muy cubierto: f/5.6
Así que si tienes un rollo ISO 400, puedes mantener tu velocidad alrededor de 1/500 y ajustar únicamente el diafragma dependiendo de la intensidad de la luz.

¿Es una medición perfecta? No, pero tampoco tiene que serlo. Recuerda que el film tiene un margen de tolerancia bastante amplio, especialmente cuando trabajas con película negativa a color o blanco y negro. La próxima vez que salgas a tomar fotos, pon a prueba esta regla y te darás cuenta que poco a poco dejas de pensar únicamente en números y empiezas a entender realmente la luz. Y ese es justamente el valor de esta regla, porque te ayudará a desarrollar algo mucho más importante que memorizar números: tu criterio fotográfico.
Así que la próxima vez que alguien te diga: “Esa cámara ni exposímetro tiene”, tu podrás responder tranquilamente: “No pasa nada, tengo la regla del Sunny 16”.



Comentarios